Enfermedad Celiaca

Se calcula que 9 de cada 10 celiacos están sin diagnosticar. Y es que la intolerancia al gluten es una enfermedad atípica ya que son muchas las personas que no presentan ningún síntoma mientras que otras padecen trastornos tan variados que resulta difícil establecer un cuadro sintomático preciso. Tratarla, además, puede parecer muy sencillo -basta con eliminar el gluten de la dieta- pero la verdad es que son muchos los productos que ocultan este ingrediente bajo su composición; es más, incluso los alimentos especiales para celiacos son motivo de fraude.

La enfermedad celiaca es una intolerancia permanente al gluten -proteína presente en el trigo, la cebada, el centeno y la avena- y que produce en determinados casos una lesión severa en la mucosa del intestino delgado provocando una destrucción de sus vellosidades y dando lugar a una mala absorción de los nutrientes de los alimentos (proteínas, grasas, hidratos de carbono, sales minerales y vitaminas).

El origen de la enfermedad celiaca es genético. Ahora bien, en algunos casos puede existir predisposición a su desarrollo y ésta no manifestarse o hacerlo a edades ya muy avanzadas. De hecho, para que se desencadene la enfermedad deben confluir dos elementos: una predisposición genética y un detonante físico que puede ser desde un elevado o continuo consumo de gluten a un embarazo o una infección viral.
El problema afecta a ambos sexos pero es dos veces más frecuente entre las mujeres. Además puede aparecer a cualquier edad; en ocasiones, incluso en individuos que durante toda su vida han consumido gluten sin reacción aparente. Así, los daños pueden ser inmediatos o bien aparecer al cabo de varios meses o después de muchos años.

Síntomas y consecuencias   

Existen una serie de síntomas muy comunes que alertan sobre la posible intolerancia al gluten. Entre ellos destacan:

  • Diarrea crónica y vómitos.
  • Estreñimiento, dolor e hinchazón abdominales.
  • Inapetencia seria.
    Retraso del crecimiento.
  • Pérdida de apetito y de peso.
  • Carácter irritable.
 

No existe una sintomatología típica. De hecho, ni tan siquiera se sabe porqué mientras unos presentan signos evidentes de intolerancia otros no manifiestan ninguno. Sin embargo, aunque no existan síntomas es esencial detectar la enfermedad ya que sus consecuencias pueden ser tan graves como la osteoporosis, la anemia, la infertilidad, los abortos repetidos, problemas de tiroides, depresión e, incluso, el desarrollo de algunos tipos de cáncer como linfomas y carcinomas.

¿Soy Celíaco?
El diagnóstico es, pues, uno de los principales problemas a la hora de enfrentarse a esta enfermedad ya que sólo mediante una biopsia intestinal puede afirmarse si se es o no intolerante al gluten. Se calcula que 9 de cada 10 celiacos no saben que lo son. Mediante un examen clínico y ante una serie de síntomas el médico puede sospechar que está frente a un celiaco; sin embargo, la ratificación definitiva procederá del resultado de la biopsia. Esta prueba consiste en extraer una muestra de tejido del intestino delgado superior para ver si está dañado. Para ello se emplea una cápsula o endoscopio. Es una prueba invasiva que sólo se realiza si existen síntomas que así lo justifiquen. Muchos pacientes cometen el error de suprimir el gluten de su dieta antes de realizar la biopsia con lo que el resultado de la prueba podría entonces estar falseado: si eliminamos lo que nos perjudica nuestro intestino estará en perfecto estado aunque seamos celiacos.